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Sobre el Liderazgo…
“…Vamos a intentar completar esta idea de forjar autoridad, o
influencia, si preferís, en los demás. Quiero que cada uno de vosotros piense en
una persona que, en algún momento de vuestra vida, haya tenido sobre vosotros
una autoridad (entendiendo por autoridad el arte de conseguir que la gente haga
voluntariamente lo que uno quiere debido a nuestra influencia personal). Puede
ser un profesor, un entrenador, una esposa, un jefe…, da lo mismo. Pensad en
alguien que haya sido una autoridad en vuestra vida, alguien por quien estaríais
dispuestos a hacer cualquier cosa. Luego me gustaría que hicierais, si es
posible con alguien más, una lista de las cualidades de esa persona.
Escribidlas, cada uno, según se os vayan ocurriendo, como una lista de compras,
y luego juntad las dos listas. Luego, reducid a tres, máximo cinco, las
cualidades que os parecen esenciales para desarrollar autoridad sobre la gente,
sobre la base de esa experiencia personal. …
… Simeón se acercó a la pizarra y pidió a cada grupo su lista.
Otra vez me quedé estupefacto de la similitud que presentaban las listas de los
diferentes equipos.
Las diez respuestas más recurrentes eran:
-
Honrado, digno de confianza
-
Ejemplar
-
Pendiente de los demás
-
Comprometido
-
Atento
-
Exige responsabilidad a la gente
-
Trata a la gente con respeto
-
Anima a la gente
-
Actitud positiva, entusiasta
-
Aprecia a la gente
Luego de observar la lista, Simeón preguntó. ¿Cuántas de estas
características, que a vuestro juicio son esenciales para mandar con autoridad,
son innatas?
Luego de un intercambio de ideas encontradas. Simeón salió al
quite diciendo: Todas esas características son comportamientos; y el
comportamiento es materia de elección.
… Luego de un intervalo, para empezar a hablar sobre la
importancia de las relaciones humanas, Simeón, el profesor, dijo:
Dicho en términos sencillos, el liderazgo consiste en
conseguir que la gente haga una serie de cosas. Cuando trabajamos con gente,
cuando queremos conseguir que la gente haga cosas, nos encontramos siempre con
dos dinámicas: la tarea y la relación humana. Es fácil que los líderes
desequilibren la balanza a favor de una de las dinámicas, y claro está, en
detrimento de la otra…. Entonces ocurre que si nos centramos sólo en la tarea y
no en la relación humana, nos encontramos con cambios permanentes de personal,
rebeldía, falta de calidad, bajo nivel de compromiso, bajo nivel de confianza y
otros síntomas igualmente indeseables.
… Por otro lado, si el líder no consigue que se lleven a cabo
las tareas asignadas, y sólo se ocupa de la relación humana, puede que sea
estupendo como canguro, pero desde luego, no será lo que se dice un líder. Por
lo tanto, la clave del liderazgo es llevar a cabo las tareas asignadas
fomentando las relaciones humanas.”
(Extraído del libro “La Paradoja, un relato sobre la
verdadera esencia del liderazgo”, de James Hunter, Editorial Empresa Activa) |