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Medallón de la Orden de la Sandía
Al igual que la “Orden de
la Cruz del Sur”, fundada
por el Emperador Pedro 1º; o la “Orden de
la Jarretera” de
la Corona Británica;
o
la Orden de
la Estrella Brillante”
de Zanzíbar; el Rotary Club de Colegiales instituyó en el año 1987 la “Orden
de
la Sandía”, para
otorgarla en el rango de “Caballero” o de “Dama” a aquellas personas que a
juicio de los integrantes del Club, hayan evidenciado el mérito necesario para
tan importante distinción.
Ello se debe a la fama que
habían logrado las sandías que los vascos producían en estas tierras de
Colegiales a mediados del siglo XIX y que ha trascendido hasta nuestros días
por la obra “Juvenilia” de Miguel Cané.
El club adoptó la sandía como
símbolo distintivo y como tal luce en su banderín.
Entre los años 1863 y 1868
tienen lugar en estas tierras las experiencias que Miguel Cané relata en su
recordada obra Juvenilia.
El primer reglamento del Real
Colegio de San Carlos del año 1772, establecía que los estudiantes debían pasar
dos meses en la casa de campo del colegio, la “chácara” de los antiguos
jesuitas, que a partir de entonces, fue conocida como “la chacrita o la
chacarita de los colegiales”. Numerosas generaciones de estudiantes pasaron sus
vacaciones en estos parajes.
“Pocos puntos hay más agradables en los alrededores de Buenos Aires – dice
Miguel Cané -. Situado sobre una altura, a igual distancia de Flores, Belgrano y
la Capital, el viejo
edificio de
la Chacarita,
monacal en su aspecto, pero grande, cómodo, lleno de aire, domina un paisaje
delicioso, al que las caprichosas ondulaciones del terreno dan un carácter no
común en las campañas próximas a la ciudad.”
En ese ambiente tan saludable
de la “chacrita o chacarita de los colegiales”, tienen lugar las
travesuras que Cané nos hizo llegar a través de su obra.
Algunas de ellas, son las
expediciones contra los vascos, en cuyas tierras “crecían las sandías,
robustas, enormes, cuyo solo aspecto apartaba la idea de la caladura previsora;
la sandía ajena, vedada, de carne roja como el lacre, el cucurbita citrullus
famoso, cuya reputación ha permanecido en el tiempo y en el espacio”……”no tenían
rivales en la comarca”…..
Al elegir a la sandía como
símbolo y como nombre de
la Orden creada por el
club, se la ha relacionado con el encanto que envuelve el mejor momento de la
existencia, con esas cosas de la mocedad; esas ilusiones, esas vivencias y las
travesuras propias de esa etapa de la vida.
El propósito fue, que la imagen
de la sandía mueva a mantener vivo el idealismo de aquellos años, y por que no,
el espíritu travieso, frente a las vicisitudes que puedan presentarse en el
futuro. |