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Rotary Club de Colegiales


Fundado el 20 de enero de 1970

Historias

 

 

Banderín actual

 Historia

  •  Premios que otorga: 

Medallón de la Orden de la Sandía

 

Al igual que la “Orden de la Cruz del Sur”, fundada por el Emperador Pedro 1º; o la “Orden de la Jarretera” de la Corona Británica; o la Orden de la Estrella Brillante” de Zanzíbar; el Rotary Club de Colegiales instituyó en el año 1987 la “Orden de la Sandía, para otorgarla en el rango de “Caballero” o de “Dama” a aquellas personas que a juicio de los integrantes del Club, hayan evidenciado el mérito necesario para tan importante distinción.

Ello se debe a la fama que habían logrado las sandías que los vascos producían en estas tierras de Colegiales a mediados del siglo XIX  y que ha trascendido hasta nuestros días por la obra “Juvenilia” de Miguel Cané.

El club adoptó la sandía como símbolo distintivo y  como tal luce en su banderín.

Entre los años 1863 y 1868 tienen lugar en estas tierras las experiencias que Miguel Cané relata en su recordada obra Juvenilia.

El primer reglamento del Real Colegio de San Carlos del año 1772, establecía que los estudiantes debían pasar dos meses en la casa de campo del colegio, la “chácara” de los antiguos jesuitas, que a partir de entonces, fue conocida como “la chacrita o la chacarita de los colegiales”. Numerosas generaciones de estudiantes pasaron sus vacaciones en estos parajes.

“Pocos puntos hay más agradables en los alrededores de Buenos Aires – dice Miguel Cané -. Situado sobre una altura, a igual distancia de Flores, Belgrano y la Capital, el viejo edificio de la Chacarita, monacal en su aspecto, pero grande, cómodo, lleno de aire, domina un paisaje delicioso, al que las caprichosas ondulaciones del terreno dan un carácter no común en las campañas próximas a la ciudad.”

En ese ambiente tan saludable de la “chacrita o chacarita de los colegiales”, tienen lugar las travesuras que Cané nos hizo llegar a través de su obra.

Algunas de ellas, son las expediciones contra los vascos, en cuyas tierras “crecían las sandías, robustas, enormes, cuyo solo aspecto apartaba la idea de la caladura previsora; la sandía ajena, vedada, de carne roja como el lacre, el cucurbita citrullus famoso, cuya reputación ha permanecido en el tiempo y en el espacio”……”no tenían rivales en la comarca”…..

Al elegir a la sandía como símbolo y como nombre de la Orden creada por el club, se la ha relacionado con el encanto que envuelve el mejor momento de la existencia, con esas cosas de la mocedad; esas ilusiones, esas vivencias y las travesuras propias de esa etapa de la vida.

El propósito fue, que la imagen de la sandía mueva a mantener vivo el idealismo de aquellos años, y por que no, el espíritu travieso, frente a las vicisitudes que puedan  presentarse en  el futuro.

 

 Respuestas a las Preguntas

 

 Primer Banderín

Banderín original

 Reuniones especiales

Historia de Nuestro Banderín

 

En 1970, luego de su creación, el Club de Colegiales encargó a algunos artistas jóvenes el diseño de su banderín. Entre las propuestas recibidas los socios escogieron una de ellas que reflejaba la influencia del movimiento "hippie" de la época. Posteriormente en el año 1995, se decidió actualizar el viejo banderín. En el nuevo se incorporaron dos elementos vinculados con el barrio de Colegiales: las vías del ferrocarril y las "sandías de los vascos" , que hiciera famosas Miguel Cané en su obra Juvenilia, y fueran tomadas como símbolo por el Club para la creación de la Orden de la Sandía.

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 Historia

Historia de Colegiales

 

El territorio que le corresponde al Rotary Club de Colegiales es una pequeña porción de una gran extensión de tierra que le fuera adjudicada a la Compañía de Jesús en el siglo XVII, en tiempos de Hernando Arias de Saavedra, conocido como “Hernandarias”. Abarcaba una superficie de 2700 hectáreas; si comparamos esta cifra, con las 19000 hectáreas que corresponden a la actual extensión de la ciudad de Buenos Aires, podemos apreciar la magnitud de la posesión de los padres de la Orden de Loyola.

Con el fin de dar una idea aproximada, pero no exacta de sus límites, mencionaremos la ribera del Río de la Plata, la calle Pampa, Av. de los Constituyentes, Francisco Beiró, Av. San Martín y Juan B. Justo.

En las proximidades de la capilla del actual Cementerio del Oeste, los padres jesuitas construyeron un conjunto de caserones que podían albergar a 30 o 40 familias. Este lugar era conocido como “la chácara de los jesuitas”. “Chácara” es una voz quechua de la que derivó la palabra “chacra”, cuyo diminutivo es “chacarita” (pequeña chacra).

La Real Cédula del monarca español Carlos III, emitida en 1767, decreta la expulsión de los jesuitas de sus posesiones. Como consecuencia, los bienes de la Compañía de Jesús son declarados propiedad de la Corona.

Los arrendamientos de estas tierras eran percibidos por el Colegio Máximo de San Ignacio, luego por el Real Colegio de San Carlos, después por el Colegio Seminario y finalmente por el Colegio Nacional; el actual Colegio Nacional de Buenos Aires.

El primer reglamento del Real Colegio de San Carlos del año 1772, establecía que los estudiantes debían pasar dos meses en la casa de campo del colegio, la “chácara” de los antiguos jesuitas, que a partir de entonces, fue conocida como “la chacrita o la chacarita de los colegiales”. Numerosas generaciones de estudiantes pasaron sus vacaciones en estos parajes y entre ellos Miguel Cané, entre los años 1863 y 1868. Sus experiencias las relata en su recordada obra Juvenilia.

La Chacarita de los Colegiales sirvió de base a las tropas de Liniers durante las invasiones inglesas de los años 1806 y 1807. En 1880, sus caserones, eran el cuartel del Regimiento 1º de Caballería y albergaron al Presidente Nicolás Avellaneda, que acompañado de su Ministro de Guerra  Carlos Pellegrini, abandonó la ciudad, como consecuencia de la revuelta del Gobernador Carlos Tejedor, motivada por el proyecto de federalización de la ciudad de Buenos Aires.

En 1887, se federalizan los partidos de Flores y Belgrano para ensanchar el territorio de la capital y en consecuencia, Colegiales y Chacarita pasan a formar parte de ella.

       En 1970, un grupo de hombres unidos por un ideario de amistad  y con vocación de servicio funda el Rotary Club de Colegiales, con el padrinazgo y la sesión territorial de los clubes rotarios de Belgrano y Palermo.

   

 

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Última modificación: Lunes, 30 de Agosto de 2010

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