"Hace tiempo que pensaba escribirte, pero no han faltado motivos
que me han impedido hacerlo. Quería confiarte parte de mis preocupaciones y
ahora me parece que ha llegado el momento de transmitirte, en pocas palabras
mi pensamiento, resumido para no cansarte, y en el lenguaje sencillo de la
amistad.
Tú sabes que nuestro Club Rotario está llamado a desarrollar una labor que
significa un esfuerzo superior a nuestro número de socios y a sus medios.
Sabes cuanto nos preocupa nuestra acción colectiva, para hacer efectivo el
Ideal de Servicio, que nos anima.
Sin embargo, últimamente hemos disminuido esta acción. Me parece que nos
falta entusiasmo para resolver los problemas ajenos, que en gran parte son
también los nuestros. Dejamos pasar el tiempo, el más valioso elemento. Tú
sabes de quien es la falla: es nuestra. Sabes también que con un poco de
empeño y buena voluntad, esto puede solucionarse.
Sé que todos tenemos problemas. ¡Y qué problemas!. Inconvenientes y
dificultades; pequeñas cosas que se van sumando y jamás faltan en nuestra vida
de hombres. ¡No nos dejemos ahogar por estas pequeñeces del diario vivir!.
Los sinsabores y tareas que la vida nos da, podemos diluirlas y
compartirlas en el ambiente que Rotary nos ofrece, entre amigos en un mismo
Ideal de Servicio.
Personalmente he experimentado, y lo he observado en otros compañeros, que
el trabajo Rotario es un buen consuelo para las penas, un refugio para
nuestros problemas y un oasis para descansar el espíritu. Después de todo
debemos mirar la vida de frente. Seríamos cobardes si no quisiéramos
enfrentarla. Por eso, y pensando en las dificultades, problemas y sinsabores,
resolví escribirte para que nos ayudes a lograr algo mejor para nuestro Club,
parte importantísima de nuestra comunidad.
En la reunión semanal, gozamos de momentos de satisfacción y alegría entre
amigos. Quiero pedirte que asistas a ellas con más regularidad. Claro que hay
ocasiones en que no podemos asistir, pero tú sabes que existe la posibilidad
de recuperar la asistencia visitando otro club.
No dejes que por tu causa la asistencia de nuestro club baje. Tu ausencia
es siempre notada con pesar, por eso, te repito, vuelve pronto a convivir con
nosotros.
Rotary es para hombres ocupados. Por eso nuestro material humano es de
primera clase. Esto lo podrás observar en todos los Clubes que visites; no
dejes de hacerlo; verás con que cariño te reciben y con que rapidez e interés
te entregan su amistad Rotarios que ayer no conocías.
Te ruego una vez más: ¡Ven!. Verás que te sentirás satisfecho.
Esperando que estés de acuerdo conmigo, se despide cariñosa y Rotariamente
tu amigo.
Tu amigo Rotario".
Carta de
Dr.René Favaloro...que...NO MOSTRARON...
Del Dr. René Favaloro/ julio 29-2000 -14,30
hs).
Si se lee mi carta de renuncia a la Cleveland
Clinic, está claro que mi regreso a la Argentina (después de haber alcanzado
un lugar destacado en la cirugía cardiovascular) se debió a mi eterno
compromiso con mi patria.
Nunca perdí mis raíces. Volví para trabajar en
docencia, investigación y asistencia médica.
La primera etapa en el Sanatorio Guemes,
demostró que inmediatamente organizamos la residencia en cardiología y cirugía
cardiovascular, además de cursos de post grado a todos los niveles.
Le dimos importancia también a la investigación
clínica en donde participaron la mayoría de los miembros de nuestro grupo.
En lo asistencial exigimos de entrada un número de camas para los indigentes.
Así, cientos de pacientes fueron operados sin cargo alguno.
La mayoría de nuestros pacientes provenían de
las obras sociales. El sanatorio tenía contrato con las más importantes de
aquel entonces.
La relación con el sanatorio fue muy clara: los honorarios, provinieran de
donde provinieran, eran de nosotros; la internación, del sanatorio (sin duda
la mayor tajada).
Nosotros con los honorarios pagamos las residencias y las secretarias y
nuestras entradas se distribuían entre los médicos proporcionalmente.
Nunca permití que se tocara un solo peso de los que no nos correspondía.
A pesar de que los directores aseguraban que no había retornos, yo conocía que
sí los había.
De vez en cuando, a pedido de su director,
saludaba a los sindicalistas de turno, que agradecían nuestro trabajo.
Este era nuestro único contacto.
A mediados de la década del 70, comenzamos a organizar la Fundación.
Primero con la ayuda de la Sedra, creamos el
departamento de investigación básica que tanta satisfacción nos ha dado y
luego la construcción del Instituto de Cardiología y cirugía cardiovascular.
Cuando entró en funciones, redacté los 10
mandamientos que debían sostenerse a rajatabla, basados en el lineamiento
ético que siempre me ha acompañado.
La calidad de nuestro trabajo, basado en la tecnología incorporada más la
tarea de los profesionales seleccionados hizo que no nos faltara trabajo, pero
debimos luchar continuamente con la corrupción imperante en la medicina (parte
de la tremenda corrupción que ha contaminado a nuestro país en todos los
niveles sin límites de ninguna naturaleza).
Nos hemos negado sistemáticamente a quebrar los
lineamientos éticos, como consecuencia, jamás dimos un solo peso de retorno.
Así, obras sociales de envergadura no mandaron
ni mandan sus pacientes al Instituto.
¡Lo que tendría que narrar de las innumerables entrevistas con los
sindicalistas de turno!
Manga de corruptos que viven a costa de los obreros y coimean fundamentalmente
con el dinero de las obras sociales que corresponde a la atención médica.
Lo mismo ocurre con el PAMI.
Esto lo pueden certificar los médicos de mi
país que para sobrevivir deben aceptar participar del sistema implementado a
lo largo y ancho de todo el país.
Valga un solo ejemplo: el PAMI tiene una vieja deuda con nosotros, (creo desde
el año 94 o 95) de 1.900.000 pesos; la hubiéramos cobrado en 48 horas si
hubiéramos aceptado los retornos que se nos pedían (como es lógico no a mí
directamente).
Si hubiéramos aceptado las condiciones imperantes por la corrupción del
sistema (que se ha ido incrementando en estos últimos años) deberíamos tener
100 camas más...
No daríamos abasto para atender toda la
demanda.
El que quiera negar que todo esto es cierto que acepte que rija en la
Argentina , el principio fundamental de la libre elección del médico, que
terminaría con los acomodados de turno.
Los mismo ocurre con los pacientes privados (incluyendo los de la medicina
prepaga) el médico que envía a estos pacientes por el famoso ana-ana , sabe,
espera, recibir una jugosa participación del cirujano.
Hace muchísimos años debo escuchar aquello de que Favaloro no opera más!
¿De dónde proviene este infundio?.
Muy simple: el pacientes es estudiado.
Conclusión, su cardiólogo le dice que debe ser
operado. El paciente acepta y expresa sus deseos de que yo lo opere.
'Pero cómo, usted no sabe que Favaloro no opera
hace tiempo?'.
'Yo le voy a recomendar un cirujano de real
valor, no se preocupe'.
El cirujano 'de real valor' además de su
capacidad profesional retornará al cardiólogo mandante un 50% de los
honorarios!
Varios de esos pacientes han venido a mi consulta no obstante las
'indicaciones' de su cardiólogo.
'¿Doctor, usted sigue operando?' y una vez más
debo explicar que sí, que lo sigo haciendo con el mismo entusiasmo y
responsabilidad de siempre.
Muchos de estos cardiólogos, son de prestigio
nacional e internacional.
Concurren a los Congresos del American College o de la American Heart y
entonces sí, allí me brindan toda clase de felicitaciones y abrazos cada vez
que debo exponer alguna 'lecture' de significación.
Así ocurrió cuando la de Paul D. White lecture
en Dallas, decenas de cardiólogos argentinos me abrazaron, algunos con
lágrimas en los ojos.
Pero aquí, vuelven a insertarse en el 'sistema'
y el dinero es lo que más les interesa.
La corrupción ha alcanzado niveles que nunca pensé presenciar.
Instituciones de prestigio como el Instituto
Cardiovascular Buenos Aires, con excelentes profesionales médicos, envían
empleados bien entrenados que visitan a los médicos cardiólogos en sus
consultorios.
Allí les explican en detalles los mecanismos
del retorno y los porcentajes que recibirán no solamente por la cirugía, los
métodos de diagnóstico no invasivo (Holter echo, camara y etc., etc.) los
cateterismos, las angioplastias, etc. etc., están incluidos.
No es la única institución.
Médicos de la Fundación me han mostrado las
hojas que les dejan con todo muy bien explicado.
Llegado el caso, una vez el paciente operado,
el mismo personal entrenado, visitará nuevamente al cardiólogo, explicará en
detalle 'la operación económica' y entregará el sobre correspondiente!.
La situación actual de la Fundación es desesperante, millones de pesos a
cobrar de tarea realizada, incluyendo pacientes de alto riesgo que no podemos
rechazar.
Es fácil decir 'no hay camas disponibles'.
Nuestro juramento médico lo impide.
Estos pacientes demandan un alto costo raramente reconocido por las obras
sociales.
A ello se agregan deudas por todos lados, las
que corresponden a la construcción y equipamiento del ICYCC, los proveedores,
la DGI, los bancos, los médicos con atrasos de varios meses..
Todos nuestros proyectos tambalean y cada vez
más todo se complica.
En Estados Unidos, las grandes instituciones médicas, pueden realizar su tarea
asistencial, la docencia y la investigación por las donaciones que reciben.
Las cinco facultades médicas más trascendentes reciben más de 100 millones de
dólares cada una!
Aquí, ni soñando.
Realicé gestiones en el BID que nos ayudó en la etapa inicial y luego
publicitó en varias de sus publicaciones a nuestro instituto como uno de sus
logros!.
Envié cuatro cartas a Enrique Iglesias,
solicitando ayuda (¡tiran tanto dinero por la borda en esta Latinoamérica!)
todavía estoy esperando alguna respuesta.
Maneja miles de millones de dólares, pero para
una institución que ha entrenado centenares de médicos desparramados por
nuestro país y toda Latinoamérica, no hay respuesta.
¿Cómo se mide el valor social de nuestra tarea docente?
Es indudable que ser honesto, en esta sociedad corrupta tiene su precio.
A la corta o a la larga te lo hacen pagar.
La mayoría del tiempo me siento solo.
En aquella carta de renuncia a la C. Clinic, le
decía al Dr. Effen que sabía de antemano que iba a tener que luchar y le
recordaba que Don Quijote era español!
Sin duda la lucha ha sido muy desigual.
El proyecto de la Fundación tambalea y empieza a resquebrajarse.
Hemos tenido varias reuniones, mis colaboradores más cercanos, algunos de
ellos compañeros de lucha desde nuestro recordado Colegio Nacional de La
Plata, me aconsejan que para salvar a la Fundación debemos incorporarnos al
'sistema'.
Sí al retorno, sí al ana-ana.
'Pondremos gente a organizar todo'.
Hay 'especialistas' que saben como hacerlo.
'Debés dar un paso al costado. Aclararemos que
vos no sabés nada, que no estás enterado'.
'Debés comprenderlo si querés salvar a la
Fundación'
¡Quién va a creer que yo no estoy enterado!
En este momento y a esta edad terminar con los principios éticos que recibí de
mis padres, mis maestros y profesores me resulta extremadamente difícil.
No puedo cambiar, prefiero desaparecer.
Joaquín V. González, escribió la lección de optimismo que se nos entregaba al
recibirnos:
'a mí no me ha derrotado nadie'.
Yo no puedo decir lo mismo.
A mí me ha derrotado esta sociedad corrupta que
todo lo controla.
Estoy cansado de recibir homenajes y elogios al
nivel internacional.
Hace pocos días fui incluido en el grupo
selecto de las leyendas del milenio en cirugía cardiovascular.
El año pasado debí participar en varios países
desde Suecia a la India escuchando siempre lo mismo.
'¡La leyenda, la leyenda!'
Quizá el pecado capital que he cometido, aquí en mi país, fue expresar siempre
en voz alta mis sentimientos, mis críticas, insisto, en esta sociedad del
privilegio, donde unos pocos gozan hasta el hartazgo, mientras la mayoría vive
en la miseria y la desesperación.
Todo esto no se perdona, por el contrario se
castiga.
Me consuela el haber atendido a mis pacientes sin distinción de ninguna
naturaleza.
Mis colaboradores saben de mi inclinación por
los pobres, que viene de mis lejanos años en Jacinto Arauz.
Estoy cansado de luchar y luchar, galopando contra el viento como decía Don
Ata.
No puedo cambiar.
No ha sido una decisión fácil pero sí meditada.
No se hable de debilidad o valentía.
El cirujano vive con la muerte, es su compañera inseparable, con ella me voy
de la mano.
Sólo espero no se haga de este acto una comedia.
Al periodismo le pido que tenga un poco de
piedad.
Estoy tranquilo.
Alguna vez en un acto académico en USA se me
presentó como a un hombre bueno que sigue siendo un médico rural.
Perdónenme, pero creo, es cierto.
Espero que me recuerden así.
En estos días he mandado cartas desesperadas a entidades nacionales,
provinciales, empresarios, sin recibir respuesta.
En la Fundación ha comenzado a actuar un comité de crisis con asesoramiento
externo.
Ayer empezaron a producirse las primeras
cesantías. Algunos, pocos, han sido colaboradores fieles y dedicados.
El lunes no podría dar la cara.
A mi familia en particular a mis queridos sobrinos, a mis colaboradores, a mis
amigos, recuerden que llegué a los 77 años.
No aflojen, tienen la obligación de seguir
luchando por lo menos hasta alcanzar la misma edad, que no es poco.
Una vez más reitero la obligación de cremarme inmediatamente sin perder tiempo
y tirar mis cenizas en los montes cercanos a Jacinto Arauz, allá en La Pampa.
Queda terminantemente prohibido realizar ceremonias religiosas o civiles.
Un abrazo a todos
René Favaloro
(Enviado por GRUPO PROGRESO
diazdesouza@ciudad.com.ar)